domingo, 21 de febrero de 2010

El refugio de los zombies

Camino por los pasillos. La oscuridad se encarga de poner a tono lo que la realidad ofrece. La música es un ingrediente extra que decora el paisaje. Las paredes exhiben escrituras y dibujos como si fuera parte de un escrito sagrado. Rituales, saltos, movimientos sin rumbo de cabezas. Desconozco la reacción de cada uno que pasa por mi costado. Cualquier movimiento puede ser sospechoso.
Observo detenidamente. Veo pasar miles de figuras influenciadas por diferentes modas o estilos de pensamiento. Esa apariencia extrerna pareciera hablar de sus vidas o no. Hablan, ríen, se divierten. No les importa de qué manera.
Una persona pasa frente a mí tratando de controlar su movimiento. Sonríe de una manera terrorífica, la tenue luz lo disfraza de monstruo. Su mirada es inquietante y asusta. Cuanto más tiempo observa, más inseguridad tiene uno de sus intenciones. Camina atravesando todo el espacio, como un explorador de territorio. Hace elogio de su locura quizás. Su rumbo y su busqueda son mutantes en una línea de tiempo de fin indeterminado, desnudando sorpresas en cuanto a las variaciones de sentido que en ellas se pueden describir.
Una mujer camina por un pasillo. En la mitad del recorrido se cae y se apoya en una pared. Un hombre va en su ayuda. Se produce un forcejeo en donde la mujer grita pidiendo que la dejen en paz. El hombre que la ayuda es un amigo. La mujer viendo que hacen caso omiso empieza a tirar golpes. La escena dura unos minutos y se repite la secuencia: ayuda - grito - golpes. En un momento la mujer se agacha y cierra los ojos y posa sus brazos en sus piernas, al mismo tiempo que tapa su cara.
Me dirijo hacia la puerta. En un tumulto de adolescentes observo a dos mujeres que caminan a paso rápido. Una de ellas pega un grito en el que solo utiliza la vocal "u", pero es un aullido de manera prolongada, que varia de tonos, con pausas de escasos segundos por momentos. Contemplar esa imagen puede hacer pensar que esa mujer está alucinando que hace un viaje.
Es solo un lugar cualquiera que alberga gente, en donde muchas personas buscan el refugio de sus sentimientos y de su manera de pensar. Algunos cambian de personalidad y se transforman en zombies. De ahí surgen las historias antes mencionadas, sin olvidar que se pueden escribir aún más.