Esto que paso a contar me ocurrió dos veces en menos de una semana. Y no creo que haya sido casualidad.
La primera fue el sábado alrededor de las 6 de la mañana, aunque todavía era de noche. Avanzaba por la calle Independencia y me intercepta un individuo joven. En todo momento se mostró (o quizás fue la actitud que fingió) como un tipo tranquilo. En un momento me dijo "yo sé que estás apurado". Y era verdad, quería tomarme el colectivo para volver a casa. Lo primero que pienso cuando me cruzo con personas así en la calle es no dirigirles la palabra y seguir de largo. Él insistió en que era una persona normal y yo le dije que no tenía nada. Seguí caminando. Oigo una voz detrás mío preguntándome cómo me había ido (volvía yo de bailar) y cuando me di vuelta él estaba a pocos metros detrás mío. Y repitió la idea de su discurso, que era una persona normal y que solo quería que le compre un pañal descartable. En un momento adopta la estrategia del saludo me ofrece su mano y se la estrecho. Veo que llega mi colectivo y le digo que me tengo que ir. Me apreta la mano para que no escape y me dice que acababa de salir de la cárcel y que estuvo como 5 meses. Finalmente logro zafar y sigo caminando.
La segunda fue ayer a la noche cuando volvía para mi casa, me cruzo con dos muchachos jóvenes que no escuché bien qué me pidieron (seguramente alguna moneda) y me dijeron que acababan de salir de la cárcel y que estuvieron 4 años. La diferencia con la anterior fue que esta vez tardaron menos en decirmelo, fue ni bien me pidieron.
¿En tan poco tiempo dos historias con el mismo argumento? Me suena demasiado extraño. Pareciera una estrategia para imponer terror. Y eso que pueden no tener aspecto de ser delincuentes. Cuando dicen que vuelven de la cárcel uno puede imaginar lo peor. Y con eso juegan. Es una manera indirecta de decir que te pueden hacer cualquier cosa. Solo les basta poner cara de malo. Aún así hay que ser prudente y evitar todo tipo de conversación.
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