lunes, 24 de mayo de 2010

Somos un país alegre

El viernes fui a los festejos del Bicentenario para celebrar la fiesta patria. Lo que se hizo fuerte ese día fue la nostalgia. Entendida esta como un espacio en donde se encontraron los distintos puntos de vista de la historia: desde la fuerza, la organización y la energía para clamar por un país independiente hasta el conjunto de revolucionarios que plasmaron sus ideas en papel (no me voy a olvidar aquella frase "que convirtieron la rebeldía en bandera").

La anunciada división en dos partes del género rock argentino planteada para abrir el primer día de los festejos constaba, por un lado del recuerdo de 40 años del rock argentino, con éxitos del ´60 al ´80, en donde aparecieron íconos de aquella época como Lito Nebbia, Miguel Cantilo, Antonio Birabent, Ricardo Soulé, León Gieco, Fito Páez, Silvina Garré, Emilio Del Güercio y Rodolfo García, entre otros; y por el otro de bandas de los ´80 hasta hoy, como Árbol, Virus, Karamelo Santo, Estelares, El cuarteto de Nos (que es del uruguay), Los Pericos, Kapanga, Las pelotas y Los auténticos decadentes.

Entre los cantos de las personas jóvenes de la década del ´70 y los de hoy pudo observarse distintas maneras quizás de festejar, propias de las raíces de la diferencia de épocas (esto es los diferentes comportamientos y hábitos sociales, como por ejemplo, la diferencia entre bailar y hacer pogo). Pero no faltó nunca la alegría y el movimiento. Más allá de lo que represente para el país la fiesta patria, el cumpleaños 200 de la revolución de mayo, la gente salió a la calle a bailar, a festejar, a sonreir.

Casi llegando al final, la 9 de julio, entre las avenidas belgrano y corrientes, era una fiesta en donde se podía observar una confluencia de expresiones de alegría: salto, cantos, gritos y baile. Fueron voces y expresiones del cuerpo que mostraron mucha energía. En pocas palabras quedó expresado que los argentinos estamos orgullosos de serlo.

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